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miércoles 20 marzo 2019
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Netflix estrena hoy un episodio interactivo de ‘Black Mirror

Usted decide cómo avanza la historia y qué acciones ejecuta el protagonista.

 

Black Mirror se volvió Black Mirror al explorar sin temor el lado oscuro de la tecnología: la tiranía de las redes sociales, la capacidad de vigilancia del Gobierno, el carácter absorbente de los videojuegos… Con memorables excepciones –es contigo, San Junipero–, sus giros suelen ir más hacia lo trágico que hacia lo esperanzador. Ver un episodio es una prueba, un desafío que el espectador asume de manera deliberada cuando acciona el botón de PLAY.

Es, por tanto, apropiado que Netflix haya escogido esta serie como su primer producto interactivo de acción real. En Bandersnatch, que está disponible desde el 28 de diciembre en los 190 países que cubre la plataforma de streaming, el usuario determina cómo avanza la acción al tomar decisiones sobre lo que hace el personaje principal. Por ese motivo es sumamente difícil contarle a alguien el capítulo, pues las decisiones –que al comienzo son triviales, pero terminan siendo, literalmente, de vida o muerte– crean líneas disímiles y, asegura Netflix, millones de permutaciones.

 

Detrás de Black Mirror está el genio de Charlie Brooker, cuya relación con la tecnología parece, por momentos, la trama de una de sus historias. El creador de esta serie es alguien que no ha descartado que el mundo a su alrededor sea una simulación computarizada diseñada para confundirlo.

Brooker reconoce que, aunque al comienzo no lo entusiasmó la idea de hacer algo que podía quedarse solo en el uso de la tecnología para descrestar, no pasó mucho tiempo antes de que se le atravesara una historia que pedía –en realidad, asegura, exigía– el uso de la interactividad. Ir de la idea a la realidad, sin embargo, es recorrer un camino tortuoso.

Brooker recuerda: “Ha sido un desafío desde el comienzo. Tuve que aprender un lenguaje de programación solo para escribir el esqueleto de la historia. Así que hubo señales, muy desde el comienzo, de que esto iba a ser más tecnológicamente desafiante que otras cosas que hemos hecho. Y hay cosas que debes repensar, porque si bien es cierto que las convenciones del storytelling normal se van por la ventana, hay limitaciones técnicas por el camino. Te tienes que adaptar. Pero ha sido fascinante”.

 

La otra mitad de Black Mirror es Annabel Jones, la productora de la serie. Ella, cuyo papel, a veces, es domar los demonios de la mente de Brooker y, a veces, desatarlos, confiesa que el reto creativo, en este caso, fue no dejarse desbordar por las posibilidades.

“Al comienzo ves las oportunidades para las ramificaciones: muchas oportunidades, muchas narrativas, muchas escenas en las que puedes involucrarte. Pero rápidamente te das cuenta de que si las sigues todas, terminas con un montón de finales disparatados que no se sienten como si pertenecieran al mismo universo. Así que, aunque esta plataforma te da un enorme potencial narrativo, debes tener la destreza para restringirlas, para mantenerte fiel a tu personaje, para mantener un mundo cohesivo”, apunta.




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