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miércoles 23 octubre 2019
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El estilo Queiroz se pone a prueba

El entrenador portugués ha cambiado la forma de trabajo de la selección de mayores, en comparación a su antecesor José Pékerman. Sin embargo, se juzgará por los resultados. La Copa América, su primer reto.

Una de las promesas que hizo Carlos Queiroz cuando fue presentado como técnico de la selección colombiana de fútbol fue cuidar el legado de José Pékerman, el argentino que dejó huella en el equipo tricolor, clasificando a dos Mundiales y llegando a cuartos de final en Brasil 2014, la máxima instancia a la que ha accedido este equipo en la historia.

El portugués tenía claro que llegaba a darle continuidad a un proyecto exitoso y que no sería inteligente querer comenzar de cero. De hecho, de los 23 convocados a la Copa América, los únicos que nunca habían sido tenidos en cuenta por parte del entrenador anterior son el arquero Álvaro Montero, los defensas John Lucumí y Cristian Borja, y el delantero Luis Díaz. La base siguió siendo la misma, se rodeó de los hombres que le dieron confianza a Pékerman y sus capitanes tampoco cambiaron: Falcao García, James Rodríguez, David Ospina y Cristian Zapata.

Pero no todo podía ser igual. Queiroz llegó a imponer su estilo y en lo que más ha marcado distancia de su antecesor es en no querer esconderse. Por eso se ha vuelto común verlo en los eventos con los patrocinadores de la Federación, en conversatorios, en diferentes estadios del país y del mundo, así como en ruedas de prensa de manera recurrente. Aunque le quieran dar un trato similar al de Pékerman, a él no le gusta estar a la sombra, sino de frente al sol. Una fuente cercana le contó a este diario que para su primer viaje nacional la gente de logística de la Federación lo quería hacer entrar por una puerta preferencial para que no tuviera contacto con nadie, a lo que él se negó, diciendo que no era un criminal y no debía esconderse.

Una de las grandes críticas hacia el proceso anterior fue por el hermetismo, el misterio y la manera de trabajar siempre tras bambalinas. Queiroz ha hecho todo de frente, de hecho, desde que fue nombrado entrenador creó una especie de charlas con periodistas para que le consultaran sobre su trabajo y él pudiera resolver las inquietudes sin necesidad de callar y que se generara ruido con mentiras. “Tengo muchos años de experiencia en equipos nacionales y entre los partidos hay mucho tiempo en el que queda una oscuridad y se siente un clima que nadie sabe qué pasa, qué se hace. Eso genera una distancia muy grande entre el equipo y el público, por eso es útil explicar lo que hacemos, las preocupaciones que tenemos. No estoy para construir enemigos, estoy para construir aliados”, comentó el portugués.

Y esos aliados los ha buscado a toda costa, por eso no ha querido impulsar muchos cambios estructurales. Los que se hicieron entre los colombianos del cuerpo técnico de la selección mayor fueron por petición de la Federación, mas no por solicitud del DT, quien se conformó con todo lo que le dieron. El gerente, Alonso Amorocho, uno de los hombres de confianza de Pékerman en su período como entrenador nacional, fue sacado por el presidente Ramón Jesurún por diferencias, teniendo en cuenta que Amorocho era de la cuerda del expresidente Luis Bedoya. Por su parte, el médico Carlos Ulloa fue relevado de su cargo porque manejó mal las lesiones de jugadores como James Rodríguez y Jackson Martínez. El gerente ahora es Iván Nobella, mientras que el otro médico que acompaña a Gustavo Pineda, quien también formaba parte del cuerpo técnico anterior, es Mauricio Serrato.

También siguieron siendo parte de este proceso el preparador de arqueros Eduardo Niño, el kinesiólogo José Rendón, el fisioterapeuta Carlos Entrena, el analista de video Iván Cárdenas, el jefe de prensa Juan Raúl Mejía y los utileros William Torres y Héctor Fabio Abadía.

Por otra parte, la vida social de Carlos Queiroz en Bogotá ha sido mínima. Se ha enfocado en el trabajo, en la planificación de la Copa América, en ver partidos, seguir jugadores y llenar listas con nombres a tener en cuenta a futuro. Aunque en los primeros meses vivió en un hotel al norte de la capital, exigió que le adecuaran un apartamento en la Sede Deportiva de la Federación Colombiana de Fútbol para no perder tiempo en desplazamientos.

En la etapa de preparación para el torneo continental, su día comenzaba de madrugada, hacía ejercicio, desayunaba y se encerraba en su oficina. No siempre estuvo acompañado de su cuerpo técnico, porque a cada uno le dio roles en ese período. De igual forma, se reunió con formadores y entrenadores del fútbol nacional, así como con empleados de la Federación para planificar. Queiroz también estuvo en Barranquilla conociendo el proyecto de la sede deportiva a nivel del mar y dando el visto bueno para que el estadio Metropolitano de Barranquilla continuara siendo la casa de la selección de cara a la eliminatoria hacia el Mundial de Catar 2022.

Pero en el fútbol lo que importa es el resultado, eso lo tiene muy claro el entrenador de 66 años, por eso es consciente de que esta luna de miel no durará para siempre y este buen ambiente se podrá mantener siempre y cuando se den los resultados. De José Pékerman se criticaron muchas de sus formas, sin embargo, en el fondo los resultados se dieron y por eso la única salida para sus críticos fue guardar silencio. Ahora pasará lo contario. Queiroz ha demostrado estar comprometido, trabajar como ningún otro y tener la actitud ganadora. Sin embargo, serán los resultados deportivos los que determinen la aprobación de su gestión.

“Después de más de 35 años de experiencia respondo que mi estilo de jugar un partido es el de hacer lo necesario para ganar. Si hay que bailar rock and roll o bailar samba para ganar un partido, lo haremos”, declaró el entrenador nacido en Mozambique en su presentación, dejando claro que para él lo más importante es el resultado. “El fútbol es un juego sencillo, con jugadores y personas sencillas, que se complica porque todos quieren lo mismo, quieren ganar. Hay que salir a disfrutar y con el honor de hacer felices a los aficionados”, explicó.

Desde su llegada, Queiroz ha dirigido tres partidos, consiguiendo un triunfo 1-0 ante Japón en Tokio, una derrota ante Corea del Sur por 2-1, en Seúl, y un triunfo 3-0 ante Panamá, en Bogotá. En la gira por Asia conoció a sus jugadores y realmente fue poco lo que se notó de su mano, lo que se vio fueron más los restos de un pequeño período que lideró al equipo el técnico encargado Arturo Reyes. Sin embargo, ante Panamá, por más de que haya sido un rival menor, se vio un estilo diferente, un módulo 4-3-3 pocas veces visto en el equipo y que dejó una buena cara. Aunque ese partido se disputó sin algunos jugadores claves como titulares, como Yerry Mina, Dávinson Sánchez y James Rodríguez, la cara fue positiva y se logró ilusionar a la gente con una buena actuación en Brasil 2019.

Este domingo será el último juego de preparación de cara a la Copa América. Será desde las 4:00 p.m., por el Gol Caracol, en el estadio Nacional de Lima, ante Perú. Queiroz utilizará lo mejor de su nómina y será una verdadera prueba final ante un rival que también tiene la ilusión de volver a ganar un torneo continental. El debut en la Copa será el próximo sábado 15 de junio ante Argentina, en Salvador de Bahía, luego se enfrentará a Catar el 19 de junio en São Paulo y se cerrará la fase de grupos contra Paraguay, en Salvador de Bahía, el domingo 23 de junio.

Por: Luís Guillermo Montenegro – El Espectador




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